El sacrificio por honor en la tragedia de Ayax se presenta de esta forma: no por amor a otro, no por salvar a otro, sino por evitar la vergüenza propia: por salvar-se, por amor propio. Quizá pueda explicar-se de otras mil formas, pero a mí me gusta ésta versión. No significa que sea la verdadera ni la mejor.
Debo agregar que si lo entiendo así es porque la vergüenza la comprendo con más facilidad que el amor. Siendo así que supongo que para matarse debió ser muy grande la vergüenza; tanto como lo era su nombre, puesto que sabía lo mucho que había logrado -casi a la altura de Aquiles-. Tan grande como la gloria es ahora la vergüenza.
Debo agregar que si lo entiendo así es porque la vergüenza la comprendo con más facilidad que el amor. Siendo así que supongo que para matarse debió ser muy grande la vergüenza; tanto como lo era su nombre, puesto que sabía lo mucho que había logrado -casi a la altura de Aquiles-. Tan grande como la gloria es ahora la vergüenza.
Entonces comienzo a cercarme con ideas: 1. "no puedes retroceder después de llevarte hasta cierto punto; es imposible". 2. Tampoco se puede retroceder ante la fatídica realidad de la muerte (¿ o sí?). 3. ¿Es posible vivir pagando un precio tan alto como lo es el ver caer la construcción en que tanto te esmeraste?
He allí la encrucijada de este hombre que, al igual que Jesucristo, es un héroe. Pero ¿acaso sólo disfraza su motivo? ¿es más venerable morir por amor a los otros que por amor (y orgullo) propio? ¿En cuál prejuicio se sostiene una idea así, en caso que se quiera afirmar?
He allí la encrucijada de este hombre que, al igual que Jesucristo, es un héroe. Pero ¿acaso sólo disfraza su motivo? ¿es más venerable morir por amor a los otros que por amor (y orgullo) propio? ¿En cuál prejuicio se sostiene una idea así, en caso que se quiera afirmar?
Todo esto me sirve para afirmar que, si el amor encierra una lógica, ha de ser una cercana a la de la vergüenza. Sobre eso, el que la decepción sea un punto común, dice mucho. Pero se trata de un apodicto: "si el amor encierra una lógica": es la premisa que se toma por supuestamente cierta, sin cuestionarla, sin que su cuestión sea aquí la cuestión: se trata de un prejuicio. El precio que se paga es que el valor de verdad de la proposición no puede ser sino relativo... ¿relativo a qué? relativo al valor de la premisa. En resumen: nadie afirma que el amor encierre una lógica, pero si la encerrase, entonces... tiene una cercana, semejante estructuralmente a la de la vergüenza. Espero que en este punto aún pueda seguirse la línea lógica. Voy a tratar de ampliarlo.
"Sacrificar (se) por amor" "Sacrificar (se) por honor": sacrificar(se) por amor al otro o por el amor propio. A la final no hay ninguna diferencia: se ama, y punto. Se ama al otro que es mio o del que yo soy, se ama al yo (que siempre es otro, como dijo el poeta) que es mio o del que soy (aquí hablamos de esa fagocitación, de esa fascinación contempóranea del Narciso que no se ve en las aguas del río sino en el muro de su facebook y el número de likes que son la pompa y la vana gloria de su yo. No sin de paso recordarles los suicidios adolescentes por los exabruptos, en ese mar).
El psicoanálisis no puede facilitar el entendimiento del egoísmo que se enraíza en lo profundo del ser, pero los psicoanalistas sí pueden, quizá deba decir podemos, o debamos decir podemos. Es mejor decir que el psicoanalizarse más allá de cierto punto conlleva poder entender esa visión totalitarista del yo, esa en la que el yo aspira a inundar la "realidad" o, mejor aún, a fundirse con ella.
¿Acaso son dos cosas distintas? en todo caso, me atrevo a afirmar que es una precipitación a la muerte. Claro; el amor también.
El psicoanálisis no puede facilitar el entendimiento del egoísmo que se enraíza en lo profundo del ser, pero los psicoanalistas sí pueden, quizá deba decir podemos, o debamos decir podemos. Es mejor decir que el psicoanalizarse más allá de cierto punto conlleva poder entender esa visión totalitarista del yo, esa en la que el yo aspira a inundar la "realidad" o, mejor aún, a fundirse con ella.
¿Acaso son dos cosas distintas? en todo caso, me atrevo a afirmar que es una precipitación a la muerte. Claro; el amor también.
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